viernes, 8 de mayo de 2009

En fin soy de esos que prefieren fumar un porro y escuchar un buen disco de Frank Zappa como Hot Rats o Awaka-Jawaka, perderse en sus delirios (pensamientos) sin que nadie lo moleste. Supongo que debe de haber otros como yo, no debo de ser el único.
Lo más divertido era que mi único amigo vivía en el departamento de abajo, o sea que lo veía siempre. Estaba tan aburrido en casa solo, porque mi vieja se había ido a laburar que lo pasé a visitar.
Bajé por las escaleras y le toqué el timbre, me atendio Magdalena su hermana, se puede decir que lo nuestro es un amor que no llegó a nada, creo que por parte mía. Soy muy cagón para esas cosas.
Ella era algo hermoso, tan hermosa que hacía que yo me quemara tan lentamente como un porro en una buena seda, lento y armonioso. Yo sucumbía ante su voz, no sé lo que sentía ella por mi pero más o menos era lo que yo sentía.
-¿Qué hacés Magda? sabías que al verte mi corazón se eleva hacia un cielo limpio y puro y mi cuerpo pide a gritos que busque en vano una flor tan linda como vos?- Si a veces con ella me comportaba algo así como un poeta barato, pero a las mujeres les gusta la filosofía barata, fijense si les gusta Alejando Sanz.
Se sonrojó y con una hermosa sonrisa me contestó.
-Lo de elevarte es por el porro y eso de buscar la flor creo que ya la encontraste y se llama Marihuana- Y se rió cristalinamente.
-Sí, bueno tenés razón ¿tu hermano está?- Le pregunté analinzando lo que dijo ¿sería a un palazo a mi condicion de preferidor de marihuana antes que sexo?
-Sí, está en el cuarto, se está cambiando. Pasá- Me dejó pasar y me fui para el cuarto de mi amigo, al cual vi en una situación interesante. Se estaba emperifollando, vaya uno a saber por qué.
-¿Qué hacés vago?- Lo saludé- ¿A dónde vas tan arreglado?-
Se estaba probando camisas y veía cual era la que mejor le quedaba, no era un pibe feo, al contrario era una versión de Leonardo DiCaprio más fumona y borracha.
-Voy a ver a una chica, escuché lo que le dijiste a mi hermana, ahora ¿por qué mirda no sos así con las minas pedazo de pajero?- Me dijo simplemente, mientras se ponía una camisa blanca y se bañaba en colonia Chester Ice, sí a él le encantaba estar bien arreglado cuando se trataba de ver chicas.
-Porque vos sabés que soy un pedazo de pajero que no tiene los huevos para encararse una pendeja por miedo a quedar ridículo, además como vos bien sabés que si me decís de ir a comprar porro a la villa soy el primero en entrar, pero con una mina es diferente, soy muy pelotudo.
-Sí, ya sé, es que justamente la cosa es así hoy me vas a acompañar por que también le pedí a esta chica que te presentara una amiga.
Lo miré sorprendido, no podía creer que es lo que me decía el muy hijo de puta.
-Sos un hijo de puta, no me podés hacer esto, sabés que soy un pelotudo que cuando quiero hacer las cosas bien con el sexo femenino la embarro-
Me miró mientras se ponía su saco de gamuza.
-Justamente, a la chica esta le conté como sos y bueno ella también va ayudarte- Se puso sus zapatos marineros -¿Tenés porro?-
-Sí, pero tenía que pasar hoy por lo de Ozzy, lo llamé ayer- Le comenté.
-Perfecto, vamos a lo de Ozzy y después nos vamos con estas chicas- Agarró su billetera y salimos del cuarto.
Después de que salimos de la casa de Esteban y pasamos por la mía a buscar lo que me quedaba del churro, sedas y más plata, salimos para lo de Ozzy. A todo esto eran las seis de la tarde del viernes y el baile recién empezaba.
Caminabamos por la calle Castillo y teníamos que ir dos cuadras después de Scalabrini Ortíz. Ozzy le decíamos a nuestro tranza de porro, que se llamaba Ricardo, le decíamos Ozzy porque era un metalero fanático de Black Sabbath.
Llegamos a la casa de Ozzy y le tocamos el timbre, se escuchaba que salía de la casa la brillante música de Motörhead, escuchamos que salía y abrió la puerta. Tenía una cara de destruído marca cañón. Había estado abusando del whisky y del porro.
-Buenas muchachos ¿como va todo por las tierras del punk rock?- Nos saludo alegremente.
-Bien, en la lucha, viste que traigo conmigo a una estrella de Hollywood. Creo que es Brad Pitt o uno de esos- Le saludé mientras entrabamos a la casa.
-Me imagino que vienen por lo suyo ¿no?- Me preguntó Ozzy guiñando un ojo.
Asentí con la cabeza.
-Lo de siempre un cincuenta y un cincuenta- Le dijo Esteban.
Nos vendía el ciencuenta gramos a cincuenta pesos mientras que al resto les cobraba cien pesos, bueno es porque nosotros le caemos desde hace mucho rato también.
Ozzy fue y de la caja de madera para sus fichas de ajedréz sacó dos piedras de ciencuenta gramos perfectamente cortadas.
-Esto, es el porro que yo fumo, este bendito hijo de puta con una puta seca te deja de la nuca-
Le pagamos, fumamos un porro de las provisiones de Ozzy y nos fuimos.

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